Dawn of the Zeds 3ª Edición – Reseña

de 1 a 590 -120 mins14+ años

Victory Point Games, una pequeña editorial indie californiana, logró notoriedad con la publicación de un pequeño solitario de temática zombi allá por 2011. Su repercusión y fama fue en aumento y sacaron una segunda edición más cuidada y con opciones cooperativas. Hoy, reseñamos la tercera edición de Dawn of the Zeds, más enfocada a la cooperación pero con el mismo fondo jugable.

¿De qué va?

Un extraño virus esta apoderándose de la gente y convirtiéndoles en seres sedientos de sangre. Lo Zeds (acrónimo de Zombie Epidemic Disease -Enfermedad Epidémica Zombie-) están avanzando hacia la otrora tranquila población de Framingdale. Los más aptos para la lucha del pueblo se reúnen para ayudar a la Guardia Nacional y tratar de frenar el avance de los no-muertos.

Una historia poco original pero sin pretensiones que nos pone en la piel de unos personajes bien construidos, con sus propias historias, y con capacidades muy diferentes, que nos deberán servir para hacer frente verdaderas hordas de Zeds. Si una sola de esas criaturas pisa Farmingdale, estaremos perdidos.

Mecánicas y juego

Dawn of the Zeds, aun que parece un juego «recogidito» (el número de componentes no es excesivo, el tablero muy abarcable, etc) es un título realmente complejo. No porque resulte muy difícil de aprender en primera estancia, ya que sus mecánicas básicas (similares a las de un Tower Defense) se asimilan con relativa facilidad, si no porque el juego tiene muchas capas.

Tanto es así que viene preparado de tal forma que puedas comenzar en un nivel de juego básico, en el que se te cuenta el esqueleto más fundamental de su jugabilidad, y vayas subiendo el nivel en sucesivas partidas, hasta alcanzar el quinto y último, en el que se utilizarán todas las reglas y componentes. Esto no debe confundirse con un modo campaña, si no más bien con algo parecido a niveles de dificultad, que en realidad lo que hacen es añadir reglas y vitaminar la jugabilidad.

Defender el centro de Farmingdale

En Dawn of the Zeds los personajes empiezan en el centro del pueblo, del que salen cuatro caminos que serán por los que avancen los Zeds intentando arrasar todo a su paso. Aunque al comienzo tendremos grupos de Guardias apostados en los caminos (esto nos servirá para darnos tiempo y, en el mejor de los casos, matar a algún Zed) serán los protagonistas los que deberán mover el culo para tratar de hacer el trabajo difícil: matar Zeds.

Y es que, una de las claves del juego será intentar impedir que se acumulen demasiados Zeds en la misma zona. La forma de combate, por medio de tiradas de dados y el uso de tablas, beneficiará en gran medida al bando que cuente con superioridad en cuanto a su «fuerza de ataque». Y la tabla – implacable ella- no sólo establece las heridas que un bando u otro sufre, si no también el bando que debe retirarse de la zona donde se dio el combate. Y perder terreno es fatal.

Dificultad, azar y frustración

Dawn of the Zeds es un juego de supervivencia. Difícil de narices, pero que te obliga a explorar todas esas mecánicas que te va dando para intentar reorientar las partidas. Es muy cierto que el azar tiene un protagonismo potente en el juego, tanto por la resolución de los combates a base de tiradas de dados como por los eventos, que van surgiendo fruto del motor de cartas que regula cada turno, y que pueden cambiar el signo de una partida de un plumazo.

Con todo, si bien los dados son inevitables, es cierto que tenemos que buscar la forma de iniciar los combates en condiciones de ventaja siempre que podamos, y aquí está uno de los retos del juego. La mortalidad de los personajes es muy elevada si te pillan desprevenido y curarse en Dawn of the Zeds no es algo que pueda hacerse de forma rápida. Por ello, la lucha contra nuestra propia frustración será la más importante que llevaremos a cabo durante la defensa de Farmingdale.

Cuestión de recursos

Y si de algo tendremos que preocuparnos es de los recursos. A pesar de tratarse de un juego en el que la acción es constante, dispondremos de algunos medidores a los que tendremos que prestar atención. Uno de ellos será el de Suministros, que representa los víveres que irán agotándose con el paso de los turnos y deberemos buscar en las localizaciones para reponer. La Munición (que se podrá agotar en los ataques a distancia -sin duda los más seguros-) también deberemos buscarla, habiendo más posibilidades en ciertas localizaciones.

Pero quizá, el medidor más determinante sea el de Infección, ya que provocará la aparición de nuevos Zeds en los distintos caminos del tablero y, en el peor de los casos (si dejamos que el medidor llegue al final) conoceremos a uno de los terribles Super-Zeds

Materiales y arte

Aunque toda la saga de Dawn of the Zeds denota un llamativo desdén por el diseño visual del juego (quizá sea algo buscado que lo acerca a la estética pulp o a las películas de serie B a las que homenajea) hay que reconocer que en esta tercera edición todo mejora. Desde el diseño de las cartas, mucho más amable y mejor pensado para conseguir que los datos relevantes queden bien visibles, hasta las ilustraciones, con más calidad y homogeneidad. Todo ha mejorado.

Las calidades nunca fueron malas en la saga, a pesar de que Victory Point era una editorial pequeña, siempre cuidó las calidades. Si bien es cierto que tomaba decisiones algo extrañas (recuerdo que su Darkest Knight – otro gran cooperativo- venía en una caja similar a las de pizza e incluía servilletas ¿?) y utilizaban componentes de materiales poco comunes, es cierto que eran ediciones sólidas. Eso se mantiene y a pesar de la ausencia de figuras (o stand-ups) que le darían más vistosidad, Dawn of the Zeds 3ª Edición no defraudará a nadie en este aspecto.

Cooperación

Cuatro caminos, son muchos caminos. Y aunque en juego siempre habrá cuatro personajes (independientemente del número de jugadores que participen) y una unidad de Civiles Heroicos, pronto nos parecerán pocas manos para hacer todo lo que necesitamos. Una buena organización y atender las necesidades más acuciantes (ya sea munición, suministros, curación de algún héroe, etc.) será vital para tener alguna oportunidad. Lanzarse a por los Zeds de buenas a primeras no nos acarreará cosas buenas.

Tener bien presente las fortalezas de tu/tus personaje/s será vital para repartir el trabajo y tratar de cubrir la mayor cantidad de necesidades que se vayan presentando. Pero no olvides que evitar que los Zeds lleguen a Farmingdale antes de que acabe el tiempo es el principal objetivo, aunque alguno de los personajes deba caer por el camino.

Es oportuno recordar que el juego incluye un «modo versus», un semi-cooperativo en el que uno de los jugadores controlará a los Zeds y el resto tratará de evitar la fatídica conquista del pueblo por su parte.

Conclusiones

Si lo que se pretendía con Dawn of the Zeds es trasladar las sensaciones de agobio que debería sentir una población asediada por hordas de zombis, creo que al juego se le puede dar una matrícula de honor. Ninguna partida será plácida. En ninguna notaremos que está todo encarrilado y que nada podrá evitar nuestra derrota. Y quizá esto eche para atrás a un sector de jugones más amantes del control. Dawn of the Zeds es un juego en el que tienes que reaccionar a todo aquello que sucede y que tú no controlas.

Aunque el sistema de niveles está muy bien pensado para que el juego no resulte demasiado complejo a la hora de abordarlo en su nivel más alto, es verdad que hace que todo resulte bastante engorroso (sobre todo al principio) cuando se trata de preparar una partida, consultar sus manuales (¡hasta cinco incluye el juego!) y saber qué componentes forman parte del nivel seleccionado. Esto se hace, aún más incómodo si has dejado el juego en la estantería durante un tiempo y pretendes retomarlo en el nivel tres ó cuatro.

En cualquier caso, estamos ante un clásico de los solitarios que ahora ofrece un sistema cooperativo sólido y divertido. La frustración será algo con lo que tendrás que lidiar, pero ¿Quién dijo que enfrentarse a un apocalipsis zombi sería fácil?

PROS
  • Como crece el juego a medida que vas añadiéndole niveles y capas.
  • No jugarás dos partidas iguales
  • Tantas formas de jugarlo que difícilmente te cansarás de él
CONTRAS
  • Que su altísima dificultad no te deje disfrutar del conjunto
  • El azar está muy presente y puede girar todo cuando empiezas a ver la luz

8,1


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